El partido fue raro, complicado, con total entrega de ambos equipos, pero en los clásicos eso no importa. Gana, no siempre el mejor, sino el más efectivo. Y así el Bolso le ganó 3 a 2 a su eterno rival.
Con un gol tempranero, cuando el humo de las hinchadas aún entorpecía la vista, Rodrigo Mora dio el punta pie inicial de una tarde emocionante.
Condicionó al equipo tricolor, que no lograba encontrar el juego. Con un arquero intentando recuperarse de su primer error, una defensa que se perdía y la pelota sin cruzar la mitad de la cancha no lograba llegar a los pies de los delanteros.
Un primer tiempo feo. Israel Damonte, con su temperamento enchufado a 240 por minuto no lograba encontrar el ritmo, quitaba, pero no entregaba con buenos pases.
Tabaré Viudez muy bajo en rendimiento y efectividad. Perdió todas las marcas personales y no pudo desnivelar con su rapidez.
Los tricolores se dedicaron solamente a protestar, pero, ¿ qué equipo puede ganar así?
El medio fue de lo mejorcito. Con Maximiliano Calzada presionando constantemente y Facundo Piriz, que además de su gol de cabeza para poner el empate y dar tranquilidad, fue de lo más efectivo en marcas y quites de pelotas.
Para empeorar el panorama anímico de Nacional, Jadson Viera se lesiona. Ingresa Pablo Álvarez, quién cubrió de manera excelente el lateral derecho. Subió, presionó, corrió para ganar duelos, una tarde iluminada luego de su baja actuación en partidos anteriores.
El segundo tiempo fue otro. Con la lluvia que no cesaba y empeoraba el estado de la cancha; Gallardo hizo cambios inteligentes que ayudaron a mantener la tranquilidad en el equipo.
Con la clase y la magia del “Chino” Recoba, y la vuelta, después de una larga ausencia, de Matias Cabrera, el equipo pudo dar mucho más y salir adelante.
Nacional ganó. Sufriendo y corriendo riesgos hasta el último minuto. Con Jorge Bava, con un dolor en el brazo derecho, pero concentrado y confiado pudo salvar unas cuantas pelotas. El “Canguro” Porta, con dos caídas que preocuparon a todo el cuerpo técnico y a cada hincha expectante, volvió a brillar y correr entregando todo hasta el minuto final.
Faltó futbol, pero el equipo “tiene mentalidad ganadora”. Y la hombría y el seguir peleando como sea, fue el plus de los jugadores que le regalaron a los hinchas más que un clásico, sino tres puntos que valen oro en la definición del Campeonato Uruguayo.